Proyecto Marte 5: Peter Leber

5 años después que Usha Leber respirara por primera vez el aire de Marte, oficialmente.

El Día de Marte. Día festivo en todo el universo. El gobierno nunca ha sido comedido en este tipo de cosas. Somos dos rocas, dos motas de polvo en una esquina de la Vía Láctea, una de las infinitas galaxias que conforman el universo, trazos de materia en medio de la nada eterna… Y establecemos que es festivo en toda esa inmensidad. Los humanos somos así.

La holotelevisión vuelve a retransmitir la salida al exterior de mi pequeña. La llaman la heroína de nuestros tiempos. No quieren admitir lo que pasó. Aun sigo esperando algún mensaje de disculpa por no haber suministrado a Usha un tratamiento inmunizador para afrontar los virus terrestres. Sólo una nota de condolencia, convirtiendo a mi pequeña en mártir y ejemplo de un bien superior, símbolo de los largos siglos de trabajo y sufrimiento de los hombres y mujeres que han hecho posible la terraformación de Marte.  Alguien en la Tierra parece regocijarse en su dolor, mandándole cada año un mensaje recordatorio, agradeciéndole la gloriosa acción de Usha en pro de la humanidad.

Cada vez entiendo mejor el aislamiento de Mala, si no fuera por la insistencia de Kairo, Milo y Sebastian, y por lo pequeños, me hubiese marchado hace años a la base oceanográfica. Tienes familia que te necesita, dicen, eso me quieren hacer creer.

El mar… Recuerdo a Bellatrise y Mala una tarde, frente al océano. Habíamos salido a tomar datos y a inspeccionar el crecimiento del mar. Bellatrise nos acompañaba, a mí se me hacía raro que me acompañara mi esposa a esas tareas, pero Mala insistía en que viniera. Eran tan distintas, la científica racional que lo sabía todo de la terraformación de Marte, y la marciana que había vivido esa formación bajo sus pies y atesoraba el conocimiento de sus antepasados. Pero se llevaban bien.

Mala le contaba que, a diferencia de la aparición de la vida en la Tierra, que había empezado en los océanos, el último estadio de la terraformación marciana serian los océanos, mares y ríos. Aun varios milenios después que se diese por completada la formación, los mares irían adquiriendo salinidad, los océanos se seguirían llenando hasta cubrir mucha de la superficie emergida. Eso dificultaba el establecimiento de vida regular en las aguas, ya que las condiciones eran demasiado cambiantes. Bellatrise le señalaba un islote frente a nosotros, mi abuela me contaba que eso era una pequeña montaña que, a sus pies, había acogido una base humana. Si pudiésemos tomar un batiscafo, y siguiéramos recto descendiendo, muy muy al fondo, hallaríamos los restos de la que fue la Base M1, el primer asentamiento humano en Marte. El abuelo había trabajado en la misión oceanográfica, y decía quedaban restos de la estructura, pero que se estaban corroyendo. A saber que habrá ahora.

Ese islote se ha sumergido completamente, aparece y desaparece según las mareas. Me gusta venir a verlo cuando las aguas se retiran. Me gusta pensar que, desde allí, me contemplan mis chicas.

El JDC6000 me está resultando especialmente útil para gestionar los cambios que se avecinan. Yo sólo soy incapaz de procesar toda la información que me llega de la Tierra. Aunque Kairo pone muchos esfuerzos, y es un chico muy capaz, no entiende la lógica terrestre; es demasiado marciano en según qué cosas. Se lo digo y se enfada, no entiende que es un piropo. Debería haber dimitido tras el suceso, pero pienso en mis hijos y en el futuro de todos. Marte vivía en una paz falsa mientras se estaba terraformando. Era el paraíso soñado por los terrícolas, al que tenían vetado el acceso. Pero ahora… Ese paraíso estaba disponible, y querían empezar a sacar rendimiento a tanto milenio de inversión: monocultivos extensivos, complejos de hiperlujo, granjas…

Tuvimos que improvisar ante la llegada de una nave de carga llena de colonos hace un par de años. Llegó la señal de alarma, la nave estaba perdiendo fuerza y no era capaz de llegar a la órbita marciana. Mandamos un par de cosmonaves científicas que esperaban en Deimos para arrastrarlos. No entiendo que no nos avisaran de la Tierra o desde la Estación Universal. Bueno, sí que lo entiendo, y me da miedo. Les permitieron salir porqué en la Tierra les molestaban, rompían la uniformidad. Si desaparecían en el espacio, un desgraciado accidente. Y si llegaban a Marte, bueno, ya nos apañaríamos.

Hay algo que no atisbo a entender la razón. Con el anterior Coordinador General del Proyecto Marte, y con sus antecesores, nos sentíamos como los niños mimados del Sistema Solar. Nuestras peticiones eran atendidas, siempre que fueran medianamente razonables. Estábamos limitados por la Norma Gryce, pero todos la tenemos asumida: la tecnología en Marte debe someterse exclusivamente a su terraformación. El exceso de ella en los humanos podría condicionar el desarrollo natural del planeta, y eso debía evitarse.

Con el nuevo Coordinador General se aceleró todo. Marte estaba listo. Los actos para oficializar la conclusión de la terraformación, con el marcador al 99,9%, fueron el primer síntoma de ese cambio de relación. Pensamos que era por la importancia del momento. Pero sigue, ahora todas las peticiones, mejor dicho ordenes, vienen de la Tierra. Nuestra función es mantener la habitabilidad de Marte de forma estable, y facilitar la llegada de los colonos y visitantes.

Estoy bastante enfadado. Y la población también. Se han hecho públicos los mapas administrativos y de concesiones de la superficie marciana, y de nuestras dos lunas.  Fobos, al ser el satélite más grande, se destinará a usos militares y científicos. En Deimos se construirá la Estación Universal 2, una reproducción a escala de la existente en la Luna, para gestionar los pasajeros espaciales y las mercancías.

Lo que me inquieta es que no se respetan nuestros asentamientos. El planteamiento de la Tierra es reubicarnos en una superciudad administrativa que se quiere construir en el hemisferio norte, en las latitudes prepolares. Obviamente son las zonas del planeta con menos recursos biológicos. Allí no se pierde rendimiento a la superficie hábil para usos agrícolas o turísticos.

La población está bastante alterada, y yo no pienso atender a las indicaciones del Coordinador General para calmar los ánimos. Aun nos queda un poco de margen para intentar negociar. Los habitantes de Marte somos científicos y técnicos, sin más formación ni recursos que los que tenemos para nuestro trabajo. Si en la Tierra se enfadan, la primera nave que recibiremos, cuando se abra la próxima ventana, será militar. Y eso no lo quiero.

En Marte hemos vivido una libertad que la Tierra no recuerda hace siglos. Los nacidos allí somos conscientes de ello. Aunque nuestro sistema es formalmente una Pandemocrácia y el poder en teoría reside en cada uno de los humanos, el control que ejerce el gobierno hace que, en la práctica, la oposición sea algo muy residual. Aparentemente se permite la disidencia, pero aquellos que piensan distinto desaparecen del sistema, exiliados a islas remotas o en Marte, o ajusticiados.

Marte es ya un distrito más de la Tierra. Con todo lo que conlleva.

Con la excusa del mantenimiento de la habitabilidad de Marte, se nos ha permitido mantener algunos de los asentamientos. Seis en total. Distribuidos por el planeta y geográficamente muy delimitados. Se llamaran Reservas. No lo veo claro del todo, ha sido relativamente fácil la negociación. O lo tenían claro desde un principio y han jugado con nosotros, o habrá repercusiones a largo plazo.

Aunque sigue la insatisfacción, creo que nos resignaremos a ello. Un tercio de nosotros podremos seguir en las Reservas, el resto deberemos trasladarnos a la nueva capital. Debemos empezar ya con los preparativos para ello. Tengo el deber de liderar ese cambio, por el bien futuro de los marcianos. Me trasladaré a la zona en las próximas semanas. Kairo y su familia me acompañarán. Sebastian y Milo se quedará aquí. Este es mi precio, y lo han aceptado. Seb y Milo son magníficos biólogos y su talento se perdería en una capital administrativa.

Le he preguntado al JDC6000 qué opinaría Mala de todo esto. En teoría, es una máquina que aprende de las conversaciones, y con Mala tuvo muchas. Me ha sorprendido la respuesta: Marchémonos a terraformar Europa.

Esta noche me he quedado mirando al espacio, buscando Júpiter. Colonizar sus lunas, Europa concretamente, era un proyecto del que se llevaba hablando décadas, pero se silenció todo. Supongo que Europa será el siguiente gran proyecto de la humanidad y alguno de mis descendientes pisará su superficie helada.

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