Proyecto Marte 7: Plandiluna Heptima

13 años después que Usha Leber respirara por primera vez el aire de Marte, oficialmente.

Apreciado Gregor, estos marcianos son unos salvajes. Me está costando horrores convertirlos en ciudadanos. Pensaba que sólo tendría conflicto con los sectarios que escaparon de la Tierra antes de cerrarse la última ventana… ya se podrían haber perdido en el espacio. Pero los nativos están siendo muy reticentes a los bioimplantes. Preguntan constantemente para qué sirve cada uno de ellos, dudan de que sean más eficientes que sus métodos de comunicación arcaicos y sobrevaloran a sus médicos.

Lo que más me inquieta es que nadie se opone, asumen las órdenes. Dudan y preguntan, pero acatan. Siento como si planearan alzarse contra nosotros cualquier día de estos. Bueno, debo asumir que estoy algo cansada y eso altera mis emociones. Los bioimplantes no funcionan como en casa, Marte necesita aun que se construya el Globo y los Nexos. En eso estamos trabajando, son tantos los proyectos iniciados.

Hoy he regresado de un viaje de tres meses por todo Marte, el más largo que he hecho desde que llegué hará ya un par de años. Cómo pasa el tiempo. El planeta es impresionante, ni las holovisiones más intensas son capaces de reflejar un mínimo ápice de realidad. El paisaje es muy escarpado, altas montañas, hondos valles, vientos intensos, mareas kilométricas. Marte no es un planeta tranquilo. Las especies vegetales y animales que han conseguido aclimatarse, lo hacen con fiereza. Contrasta lo calmados que son los nativos marcianos, incluso los que nacieron en la Tierra tienen ese carácter pausado y apacible. Me cuesta entenderlo, me inquieta.

Temas más formales. Ya lo leerá en mis informes, pero la construcción de las fábricas está siendo algo dificultosa. Necesitamos componentes para que funcionen las instalaciones, componentes que deben fabricarse en ellas, pero que no están porque las fábricas no existen. Un círculo vicioso del que cuesta escapar.  El proceso es altamente complejo, un encaje de bolillos cuántico. Pero bueno, a medida que lleguen más colonos y más material tecnológico de la Tierra iremos solventando el problema.

La construcción de la capital va a buen ritmo. Ya se alzan los primeros edificios y la trama urbana está dibujada. Estará lista para su visita, al final de esta ventana.

Apreciado Gregor, siento la tardanza en escribirte, supongo que los informes te siguen llegando con puntualidad. He robado tiempo de sueño para poder compartir contigo mi impresión de lo que está pasando, más allá de los formalismos protocolarios. Hay hechos que nos pueden parecer ahora enormes problemas, pero que pueden ser sólo la avanzadilla de otros mucho mayores, y que no somos capaces de prever.

¿Recuerdas la muerte de los ochenta colonos? Obviamente lo recuerdas. No he dormido tres horas seguidas desde que eso pasó. En la Tierra se contó como un grupo de terrícolas recién llegados quedó atrapado en el Polo Norte marciano cuando los controles de su nave se vieron afectaros por una tormenta solar y nadie llegó a tiempo a rescatarlos. Se ha insinuado el poco interés de los marcianos por salir a salvarlos. Lo que no se cuenta es como los marcianos intentaron avisar de la erupción solar y que el comandante de la expedición les ignoró e humilló, calificándolos de “pobres salvajes atecnológicos”.

No podemos pensar que la tecnología terrestre nos da poder aquí. La Norma Gryce está siendo especialmente efectiva, aun habiendo sido derogada. El instrumental de la nave no estaba preparado para soportar las radiaciones de la erupción solar.  Nadie pensó en adaptar nuestra tecnología a la realidad de Marte, no entiendo como nadie previó que aquí no tenemos ionosfera. Es un error tan enorme que no concibo entender como se pudo producir un error de tal calibre. Sólo puedo imaginar otra gran traición del antiguo Coordinador General, por suerte, ajusticiado.

Los marcianos saben que cuando se acercan tormentas es mejor quedarse en casa, con las cubiertas protectoras y a nadie se le ocurre depender de nada demasiado tecnológico. De hecho, han crecido sin depender de todos los aparejos de los que dependemos los terrícolas.

Tenemos dos frentes abiertos, uno técnico y otro social. Uno es abordable, el otro me preocupa más. Sé que la Universidad de Miskatonic se ha volcado en adaptar, lo antes posible, nuestra tecnología a los requerimientos marcianos. Pero me dan miedo los conflictos que se generan entre los marcianos y los colonos.

Incluso es un problema de lenguaje, en la Tierra  todos somos un solo pueblo, pero aquí distinguimos entre marcianos y colonos. Durante el proceso de terraformación los colonos eran pocos y se integraban fácilmente a la sociedad marciana. En solo dos años hemos triplicado la población del  planeta y tenemos dos colectivos claramente divididas.

Admito que durante mis primeros meses en el planeta no tuve nada en consideración a los nativos marcianos. Venía con la prepotencia de mi cargo, sintiéndome un poco como la personificación del planeta Tierra, que viene a por lo que es suyo… Pero algo ha cambiado en mí. Si los marcianos son como son, será por algo. Los recién llegados debemos respetarlos. Ellos son humanos, como nosotros. Han tenido la misión de terraformar Marte y han aprendido del planeta. No los escuchamos suficientemente. Olvidamos que puede que debamos ser como ellos.

Las ochenta muertes son culpa nuestra, de la Tierra. Estamos siendo unos inconscientes. No hemos escuchado a Marte y este planeta es peligroso. Me da miedo lo que pueda pasar. Sé que no es propio que hable de intuiciones, pero estar desconectada te hacer ver las cosas con otra perspectiva. Tomen medidas.

Apreciado Gregor, quedan pocos meses para su visita y parece que, por fin, todo avanza según lo previsto. Las fábricas producen a un ritmo regular y ya no tenemos problemas de componentes. Estamos reprogramando los sistemas de minería en la superficie y en los satélites para extraer los nuevos materiales necesarios y dejar de depender de los envíos terrestres. En Deimos, la estación especial está lista. La inauguraremos, como debe ser, cuando usted llegue. Los planes para Fobos se han paralizado, como se acordó, hasta la siguiente ventana.

Toda la población tiene ya instalados los bioimplantes neuronales y los Nexos están activos. Por fin funcionamos con el Globo y parece que los colonos se han calmado bajo el mando del Gobierno. A los marcianos aun les cuesta adaptarse, pero están mostrando interés en hacerlo. Supongo que tienen claro que es bueno para todos.

No puedo ser tan positiva, lo siento.  Siendo sincera, los conflictos entre colonos y marcianos prosiguen. Los marcianos no quieren salir de sus reservas, lamento decirlo. Tenemos registrados muchos casos de ataques de colonos a marcianos cuando estos salen de las reservas. Se ha establecido un sentido privativo de la propiedad que en la Tierra no se vivía hace generaciones. Han atacado a nativos que las cruzaban sus tierras, incluso a aquellos que hacían controles de la estabilidad de la terraformación, siguiendo nuestros mandatos. Y el Gobierno no está siendo suficientemente efectivo para atajar estos actos. Deberíamos avanzar, lo antes posible, en la conexión de los Nexos de la Tierra y Marte.

En la capital existe más calma. Hemos procurado que todos los equipos estén formados, equitativamente, por marcianos y colonos. Yo, personalmente, insto a todos los que llegan a que deben aprender de los que llevan aquí generaciones. En el informe que acompaña este mensaje detallo un programa para fomentar la conciliación intercultural entre la Tierra y Marte. Le pido encarecidamente que lo defienda ante el Gobierno. Soy consciente que su cargo de Coordinador General del Proyecto Marte ha perdido prestigio, tras el escándalo protagonizado por su antecesor, pero espero que pueda ser escuchado.

Gregor, pasó. Con el Globo volví a la racionalidad y olvidé las intuiciones. Ha pasado, Marte ha estallado. Justo en la primera erupción solar tras cerrarse la ventana, alguien quitó la protección de los Nexos y todos quedaron inoperativos. El Globo no existe ya, ni las comunicaciones con la Tierra. Hemos podido abrir este canal con los satélites antiguos, pero no sabemos cuánto tiempo podremos mantenerlo.

Ha empezado una guerra entre colonos y marcianos. No sé quien lanzó el primer ataque, ni sé quien la ganará. Los colonos son mayoría, pero no saben moverse en el territorio. Cuesta obtener información, pero tenemos datos que dos reservas han sido reducidas a cenizas, al igual que decenas de granjas e industrias regentadas por colonos.

Todo empezó poco antes de su llegada, con la muerte del Doctor Leber. Recuerdo sus palabras en él funeral: Rendimos homenaje a ese hombre nacido en la Tierra que acabó siendo un habitante más de Marte. Símbolo de que, vivamos en la Tierra o en Marte, todos somos un solo pueblo.

Asumo mi error, y no puedo permitir que el aturullamiento provocado por los preparativos de su visita me sirva de justificación por no haber predicho esto. No parecía haber nada sospechoso en el hundimiento del deslizador del Doctor Leber en el mar. Tristemente, los accidentes en Marte son aún muy comunes. Pero entre los marcianos creció el rumor que había sido un atentado perpetrado por colonos contra su líder, o incluso propiciado desde la Tierra.

Las investigaciones posteriores mostraron una clara manipulación de los controles del deslizador del Doctor. Algo pasó. Los colonos respondieron que había sido una sucia maniobra de los marcianos para ponerlos en entredicho e iniciar un conflicto. Sinceramente, no sé a quién beneficia más la muerte el Doctor Leber. Era la figura que más alentaba la colaboración entre colonos y nativos. Fue quien más me ayudó en mi llegada y en todo el trabajo que llevo realizando aquí.

Sabemos que hay una gran batalla ahora justo alrededor del gran lago del sur, en las tierras residenciales. Un gran número de colonos se ha atrincherado allí, ante el hostigamiento de los nativos. La unidad militar de Fobos es del todo incapaz de hacer nada, es demasiado pequeña. Desde la capital intentamos apaciguar los ánimos, pero no teníamos fuerza.

Soy consciente que la ventana se cerró hace meses y que los viajes transplanetarios son teóricamente imposibles. Pero les pido que hagan todo lo posible para mandar inmediatamente refuerzos militares para detener esta guerra.

Posiblemente esta sea mi última transmisión. Si en una única cosa están de acuerdo los dos bandos es que no quieren saber nada de la Tierra ni de sus representantes. Ha habido varios intentos de atentar contra el satélite que permite este único canal, y acabaran teniendo éxito más pronto que tarde.

Asumí la imposibilidad que llegara ayuda de la Tierra. Y me siento personalmente culpable del fracaso de las negociaciones de paz. En esa frustración cayó la capital. Pedí a la población su implicación personal en conseguir que los dos frentes en guerra se sentaran a hablar. Se comprometieron amistades y lealtades. Y todo, para nada.

“Marte es nuestro”, era el único discurso. Los colonos defendían que Marte era el gran proyecto de los terrícolas, y que ellos eran los legítimos herederos del planeta. Los marcianos se escudaban en que ellos eran los humanos elegidos para terraformar el planeta y que los colonos querían destruirlo igual hicieron los terrestres de antes de la Era Oscura. Yo intentaba hacerles entender que todos somos un sólo pueblo, pero nadie me escuchaba.

Rotas las negociaciones, mientras la delegación marciana abandonaba la ciudad, un ataque aéreo los aniquiló. Y acabó con la vida de docenas de ciudadanos, había amigos entre ellos…  La ciudad entró en el conflicto. Se han roto los lazos afectivos entre las dos comunidades y han empezado los ataques.  No estoy preparada para tanta muerte. El hedor de las explosiones, de la carne quemada no se abandona.

No lo entiendo. Los humanos no somos así. O puede que hayamos olvidado que éramos así. No sé qué quedará de Marte cuando puedan volver las naves de la Tierra en la próxima ventana. No quiero pensarlo, me da miedo. Miedo de no saber, ni siquiera, de si estaré viva para verlo. Puede que ningún hombre ni ninguna mujer sigan vivo. Y puede que así deba ser.

Egoístamente, intentaré salvar mi vida y la de que aún son fieles a la causa. Intentaremos llegar a las tierras donde viven la Comunidad. No han entrado en el conflicto y, por ahora, nadie les ha querido meter en él. Esperamos poder llegar y que nos acojan.

Ante la imposibilidad de responder con las obligaciones que la Unión Terrestre me encomendó, yo, Plandiluna Heptima, dimito de mi cargo de Coordinadora Delegada del Proyecto Marte.

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